RENOVARNOS REINVENTARNOS TRANSFORMARNOS CARTA EDITORIAL GENTESUR JULIO
julio 7, 2020
GUÍA PARA COMPRAR EL MEJOR SMARTPHONE DEL MERCADO
julio 8, 2020

HERMOSO TESTIMONIO DE UNA DE LAS CARAS MÁS IMPORTANTES DEL PERIODISMO: EVANGELINA BARQUERO

La mommy influencer @maluciahn nos comparte este hermoso testimonio de una de las caras más importantes en el periodismo a nivel nacional @evanbarquerot nos relata una linda historia de resiliencia y fe.
Aquí su biografía:
"¡Hola! Me llamo Evangelina Barquero, y les cuento un poco sobre el giro que dio mi vida en estos últimos años. Luego de sufrir un cansancio emocional, mental y físico por la enfermedad y muerte de mi madre en 2017, decidí que debía cambiar el ritmo de vida. Y ese cambio había iniciado años antes sin que yo me diera cuenta. Siempre estudié y trabajé.

Mi carrera universitaria y maestría las estudié mientras trabajaba a tiempo completo. Me casé, tuve dos hijos y seguía trabajando y con un ritmo de vida bastante ajetreado por varias actividades que llevaba a la par.Hace muchos años una amiga me recomienda unas clases de doctrina y empecé a ir, sin imaginar que ahí comenzaría un cambio para siempre. A pesar que siempre iba a misa y realizaba muchas obras de caridad, nunca había estado tan formada y comprometida en un plan de vida con orientación espiritual. Y poco a poco comenzó el cambio en mí. Ya había tomado la decisión de trabajar medio tiempo para dedicar mas tiempo a mis hijos, y me interesé mas en mi formación espiritual. Comencé a asistir a retiros y a clases de formación y a confesión mas seguido. Y luego, un día, cuando sentía que todo me sonreía, viene el diagnóstico de enfermedad terminal de mi mamá, mi mejor amiga, mi adoración. Y recuerdo claramente como la mano de Dios estuvo presente en todo momento a pesar que distintos aspectos de mi vida iban cayendo uno tras otro. Como dicen “todo se junta.”
El proceso fue duro, saber que cada día que pasaba con ella era un día menos, con mi papá en un estado emocional terrible por la noticia, trabajo, dos hijos pequeños, un esposo y una casa que atender. Y yo iba rezando en cada etapa, y sabía que debía aceptar la voluntad de Dios y hacer lo mejor del tiempo que se nos estaba regalando. Y así fue, son tantos detalles que nunca terminaría de escribir. Pero les puedo resumir que Dios escuchó mis oraciones, aunque las cosas no todas salieron como yo pedía, se que Dios escucho mis oraciones. Pude estar con ella hasta el último segundo, y ella si que estaba lista para esa transición a lo eterno. Pude cumplir con mi trabajo a cabalidad, pude llevar el matrimonio y mis hijos , mis hijos que son mi vida y corazón entero, superando los altos y bajos que se presentaron, derrotando la maldad que a veces se quiere inmiscuir. Pude ser feliz dentro del sufrimiento.

He aprendido que sin importar la prueba, siempre Dios está ahí. Que tenemos que ser resilientes y seguir adelante cumpliendo el plan de vida. Y que el amor y el perdón son las dos cosas mas fuertes de este mundo. Y si, lo aprendí con pruebas duras en carne propia, pero si que valió la pena. Y luego de una carrera en TV que había iniciado 19 años atrás, decidí renunciar y por primera vez en mi vida, no tener trabajo fijo. Comenzar a aprender a vivir sin mi mamá. Decidí poner pausa y estar presente y disfrutar mas cada instante y situación. Sin prisas, sin apuros, con tiempo. Despacio, porque tengo prisa. Mi trabajo, siempre agradeciendo inmensamente lo que tantos años de experiencia profesional me dieron, tanto aprendizaje, tanto esfuerzo, me dió la oportunidad de conocer tantos lugares y tanta gente y me dió la oportunidad de ayudar a los mas desposeídos. Pero era momento de otra etapa. Decidí dar otro salto de fe en mi vida. Y desde ese día, soy autónoma, hago trabajos como freelance, pero tengo mas tiempo para mí y los míos, porfin teniendo tiempo de hacer ejercicio, de comer en familia, de estar presente en todo absolutamente todo lo de mis hijos, de mi esposo, de mi padre y del resto de mi familia y amistades. Y desde ese día realizo mas actividades de apostolado, mas actividades ad honorem que sirven para orientar, acompañar, ayudar a los demás. Y aunque amaba mi profesión, estoy mas que feliz en esta nueva etapa porque estoy segura que es justo donde Dios quiere que esté en este preciso instante.
Aprendí que el sufrimiento es parte de la vida, y que cuando viene, en la presentación que sea, debemos aceptarlo y afrontarlo, no por conformismo, pero por realismo y recibirlo con optimismo, con nuestra mejor cara. Que de cada sufrimiento debe haber indispensablemente un aprendizaje, porque si no, habrá sido en vano. Aprendí que la empatía es vital y nos acerca a todos los demás, que debe ser parte de nuestra vida diaria. Aprendí que no debes juzgar jamás a nadie, no sabes las luchas y cruces que cada quien carga. Aprendí que aceptar la voluntad de Dios da paz y fortaleza. Aprendí que sí, aunque tuviera un curriculum increíble eso era secundario, mi principal éxito debía ser siempre mi familia. Aprendí a tragar amargo y sonreir con dulzura. Aprendí a perdonar y a que me perdonaran, aprendí a amar mejor, aprendí a priorizar mejor, aprendí que la vida privada se debe mantener así, pero no por apariencia, si no por respeto. Aprendí a agradecer cada instante y con mas fuerza cuando todo todo y todo me salía mal. Aprendí a dar mucho mas de mi tiempo y conocimiento a los demás.

Aprendí que la grama siempre se ve mas verde en el patio del vecino y que debemos mostrarnos siempre reales sin apariencias y agradecidos. Aprendí a vivir mas intensamente cada experiencia, a disfrutar mas profundamente a mis hijos, esposo, familia y amistades. Aprendí a estar mas disponible para escuchar y ayudar a los demás, a vivir sin carreras. Aprendí a ser mas humana y a reconocerme con mis virtudes y defectos.

Y todo se lo debo a Dios.

Así que acá estoy, en esta nueva etapa, con brazos abiertos recibiendo lo que la vida manda y no puedo controlar y haciendo obras de arte con lo que si puedo. Feliz, plena, realizada, completa y orgullosa de las cicatrices que la vida me deja porque me recuerdan que he vivido y lista para seguir amando, aprendiendo, sufriendo, ayudando, disfrutando y creciendo; con los pies en la tierra y la mirada en el cielo."
Aprendí que el amor y el perdón son las dos fuerzas más grandes en este mundo.

Evangelina Barquero

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.