
La nueva colección de FROM FUTURE para Otoño-Invierno 2026 viaja a Tokio y toma de la ciudad algo más que una referencia visual. Neones, arcades, sushi bars, tipografías, cultura pop y ese ritmo constante que define a la capital japonesa se convierten en el punto de partida de una temporada mucho más lúdica.
Tokio, visto desde FROM FUTURE
Hay ciudades que funcionan casi como un moodboard infinito, y Tokio definitivamente es una de ellas.
Para esta temporada, FROM FUTURE se acerca a la ciudad desde sus códigos más reconocibles, pero sin intentar hacer una interpretación solemne de ellos. La mirada es más ligera, divertida y directa: referencias cotidianas, colores, símbolos y pequeños guiños que inmediatamente conectan con el imaginario japonés.
El resultado es una colección que se siente en movimiento, como la propia ciudad.


Cashmere, algodón y cultura pop
El cashmere, uno de los materiales esenciales de la firma, vuelve a ocupar un lugar importante y esta vez se combina con algodón para construir el guardarropa de invierno.
Sobre las prendas aparecen referencias como el maneki-neko, sushi y elementos tipográficos, acompañados de mensajes como Tokyo’s Calling y From Paris to Tokyo.
Más que utilizar Tokio únicamente como escenario, la colección incorpora parte de su lenguaje visual dentro de las piezas y lo traduce al universo de FROM FUTURE.
Es justamente esa mezcla la que funciona: materiales asociados con la identidad de la marca junto a referencias mucho más espontáneas y pop.



Tokyo’s Calling
La campaña lleva esta historia directamente a las calles de Tokio.
Estaciones de metro, calles, restaurantes y espacios iluminados por neón forman parte de las imágenes de la temporada, haciendo que la ciudad deje de ser simplemente una inspiración para convertirse también en el escenario real de la colección.
Con Tokyo’s Calling, FROM FUTURE propone un invierno que se siente menos rígido y mucho más divertido: cashmere, cultura urbana y pequeños códigos japoneses conviviendo dentro de una misma historia.
Una temporada que, más que intentar explicar Tokio, simplemente decide dejarse llevar por su energía.














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