Según la información publicada por Netflix, solamente en mayo las visualizaciones semanales de sus títulos relacionados con fútbol aumentaron más de un 250 % frente al promedio registrado entre enero y abril.
La plataforma había construido alrededor del Mundial un catálogo que incluía producciones como Brazil ’70: The Third Star, México 86, el documental colombiano James y Norway: The Dark Horse, además de contenidos como The Rest Is Football y el videojuego oficial FIFA World Cup: Launch Edition.
Lo interesante no es solamente que estos contenidos consiguieran audiencia. Los datos muestran una relación casi inmediata entre lo que sucedía durante el Mundial y lo que posteriormente las personas decidían consumir.
Después de la aparición de Ronaldinho durante el halftime, por ejemplo, las visualizaciones de Ronaldinho: The One and Only aumentaron un 34 % en Brasil durante las horas siguientes.
Noruega protagonizó otro caso. A medida que su selección avanzaba en el torneo, Norway: The Dark Horse llegó al número uno en Netflix dentro del país durante su primera semana y permaneció en el Top 10 noruego durante todo el Mundial.
El partido terminaba, pero el interés de la audiencia continuaba en otra pantalla.

Del estadio al streaming, el podcast y los videojuegos
Ese comportamiento también se trasladó a otros formatos.
The Rest Is Football, conducido por Gary Lineker, Micah Richards y Alan Shearer, acompañó el torneo con episodios diarios de conversación y análisis. Algunos de ellos llegaron al Top 10 semanal del Reino Unido y Netflix ya renovó el programa para la temporada 2026-27 de la Premier League.
Pero uno de los ejemplos que mejor representa este nuevo ecosistema está en los videojuegos.
Durante el Mundial, FIFA World Cup: Launch Edition se convirtió en el juego más utilizado de Netflix. Y la atención no desapareció con la final: después del campeonato, la actividad dentro del juego aumentó más de un 40 % frente a un domingo habitual.
Incluso los resultados de los partidos modificaban el comportamiento de los jugadores. Después de una victoria en el Mundial, los usuarios elegían jugar con la selección ganadora más del doble que antes.
Brasil fue el equipo más elegido globalmente, seguido por México y Argentina. Los jugadores también tendieron a mejorar dentro del videojuego a estrellas de sus propios países, como Vinícius Júnior en Brasil o Raúl Jiménez en México. Estados Unidos fue una excepción: allí Cristiano Ronaldo fue el jugador que recibió más mejoras.


El Mundial 2026 fue también una batalla por la atención
Cuando escribí mi primer análisis durante el Mundial, una de las preguntas que más me interesaba era entender dónde estaba realmente el negocio de un evento de esta escala.
Mi conclusión fue que ya no podía analizarse únicamente desde entradas, derechos televisivos, patrocinios o turismo. Había que mirar también el valor de conseguir que una parte enorme del mundo estuviera pendiente de un mismo tema durante semanas. Los datos de Netflix refuerzan esa lectura.
Una aparición de Ronaldinho puede aumentar inmediatamente el consumo de un documental. El buen desempeño de Noruega puede llevar una serie al primer lugar en ese país. Una victoria puede duplicar el interés por jugar con determinada selección. Y las conversaciones entre partidos pueden convertirse en contenido suficientemente relevante como para entrar al Top 10 de una plataforma.
El fútbol genera el acontecimiento; el ecosistema alrededor de él extiende su valor.
Y ahí está, para mí, una de las grandes transformaciones del entretenimiento contemporáneo: una plataforma no necesariamente necesita transmitir el partido para participar del fenómeno cultural que este genera.

Netflix ya prepara su próximo Mundial
El experimento tendrá una dimensión diferente en 2027.
Netflix transmitirá la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027 en Estados Unidos y Canadá, programada del 24 de junio al 25 de julio. Esta vez, además de construir contenidos alrededor del campeonato, tendrá acceso al propio evento deportivo dentro de su plataforma.
Será interesante observar cómo Netflix conecta esa transmisión con documentales, entretenimiento, videojuegos y otros formatos, especialmente después de comprobar durante 2026 cuánto puede crecer el consumo cuando el fútbol ocupa el centro de la conversación global.
Para mí, las cifras publicadas ahora terminan de poner números a algo que se podía percibir mientras ocurría el Mundial: la competencia por la atención ya no sucede únicamente dentro del estadio.
El silbato puede marcar el final del partido. El negocio alrededor de esa atención puede continuar mucho después.







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